Siendo amante de la rutina necesaria,
extraño la vida cotidiana.
Hay algunas actividades que requieren rutina
y si son de tu agrado, las esperas con felicidad.
El deporte, el baile, la cocina, la lectura...
Hoy, estamos en una coctelera de improvisación
y mandatos que cambian a diario.
No es tu supermercado, ni tu salón de belleza ni lo acostumbrado...
Y es un absurdo que durante la parálisis del día,
no encuentres momentos de paz ni de inspiración.
Nos salva la naturaleza que no descansa;
la lluvia es música, la flor un regalo, una llamada inesperada
y amistosa, es un poema.
¿Aprendemos a vivir ahora
o no lo hacíamos antes del encierro?
Parece que una nueva vida
viene a nuestro encuentro...
Yvette Ruben
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