Llegó el invierno
y con el los paraguas,
gabanes y charcos.
Llega otro encierro…
Pero estás tu y la danza.
Cuando abrazas mi cintura
vibra mi cuerpo y somos uno.
Tu aliento en mi cuello
y el calor del deseo despierta
cada uno de mis sentidos.
Entre tus brazos soy lo que desees
y la música me arrastra, me domina,
y me emborracha hasta perder
el sentido del tiempo
y en un dos por cuatro
me harás tuya incondicionalmente.
Solo hay música y esa sensualidad
que espero día tras día
a las once de la mañana…
Yvette Ruben
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