Cada día que pasa,
pesa más en los hombros
el paquete de las flores de esperanza.
No renunciamos porque aún así,
la vida continúa con sus caprichos
y de ellos, aprendemos.
Las prioridades ya no son las mismas
pero hay gustos que nos podemos dar sin dañar a nadie.
¿Qué tal un pedazo de patilla jugosa
en medio del calor sofocante de un medio día soleado?
¿O un helado cremoso mientras ves una excitante película?
¿Un té calentito con galletas en una noche fría y húmeda?
Ser superficial en algunas circunstancias de la vida,
es bueno para la salud mental y física.
Hoy espero con ansiedad el atardecer
y darme el gusto de comenzar la noche
con un Caviar Beluga en finas tostadas.
Luego un Paté de Fuá acompañado
con una confitura de flores de Jamaica.
¿Postre?
¡Un Marrón Glasé y listo!
Por supuesto, habrá un sin fin de paladares
de diferentes gustos,
pero no duden en darse el gozo.
Este es el momento…
Yvette Ruben
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