La vida no pasa,
somos nosotros los que andamos en su territorio.
Ella siempre está, en su proceso cambiante,
desde el alba al ocaso.
Somos quienes desordenamos su hábitat,
despintamos sus colores y su esplendor.
Crueles para destruir aunque estemos
en constante creación y desarrollo.
¿Pero vida?
Nos ofrece amor y le damos violencia,
nos brinda tierra y la enfermamos,
nos da agua y la envenenamos…
No tenemos derecho a nombrarla siquiera,
porque le hemos sacado el corazón a mansalva.
Y si de mi te hablo, vida querida,
eres el manantial del que bebo todos los días
al amanecer, cuando la noche se extingue…
YvetteRubenA
Muy bueno, para aprender
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