Somos seres de disculpas
a causa de nuestras debilidades.
Pequeñas, grandes,
insólitas, extravagantes…
Y así, culpamos a otros
y a cosas, para sentirnos en paz
con nosotros mismos.
En lo único que no caben las evasivas,
es en los sentimientos y en el amor.
Estos deben ser claros,
sencillos y entregados.
¡Qué existe más hermoso que
un amor sin explicaciones
ni excusas!
Por eso, aquí, seguimos hablando de amor,
porque es el Himno a la vida.
YvetteRubenA
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