Hoy, 4.am, la luna llena pende como un farol sobre mi ventana
sostenida por una cadena de estrellas.
El alba se aproxima y las torcazas hablan su lenguaje.
El gato ronronea en vigilia desde su guarida que aún
el sol no la ilumina.
El cielo azul cubre como un manto el desorden del hombre,
en tejados descuidados por el paso del tiempo y la indiferencia.
Del otro lado, las voces chillonas comienzan el día parloteando
más que los pájaros.
Por supuesto, vendrán los aguacates, quizás el carro arranque
y los músicos recuerden en que país vivimos
y olviden por un momento las rancheras…
Yvette Ruben
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