La vida es impredecible y extraña.
Mueren los amigos, artistas, médicos,
seres queridos…
Hoy, tengo nostalgia y me siento
como única sobreviviente del Titanic…
Veo el horizonte y la inmensidad del mar
y pienso en qué me depara el destino.
El dolor es tan agudo
como la profundidad del mar.
A lo lejos, manos desconocidas se me tienden
para subirme de nuevo a la vida.
¿Comenzar de nuevo?
¿Nuevas fantasías?
Amanece y un rayo de luz
golpea mis ojos como una premonición.
No sé qué tanta fuerza llevo dentro de mi
pero hay que seguir andando
una vez las nubes se abran
y el cielo asome.
Esperaré…
Yvette Ruben
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