Me faltan las voces,
las que sin hablar mucho, dicen todo.
Que tienen acento y son música para el oído.
Que aquietan la ansiedad
haciendo sedosa la vida.
Aquellas que se sienten
como si fueran del cielo
como el arrullo del mar
o el susurro del amor.
Voces amadas y dulces,
tiernas y amorosas,
sensuales y románticas
que penetran la piel
para llegar al alma.
La virtualidad es un beneficio
y también las letras,
pero me falta la fuerza de las voces,
la expresión del silencio.
Yvette Ruben
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