De nuevo hay inquietud en mi mente
y como la bruma,
se disipará cuando salga el sol.
El pecho aprieta y busca el aire,
aquel que refresca las mañanas
en los campos repletos de margaritas,
amarillas color del sol.
De nuevo mi mente
piensa más que el corazón
y no es tan sabia.
Recogeré semillas de flores
y las sembraré en mi alma.
Será un jardín al que solo
entrarán quienes tengan el don
de vivir las cosas pequeñas
con espíritu grande.
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