Hoy, a las cinco de la mañana,
la Luna desesperada buscaba
el Sol.
Estaba esplendorosa vistiendo
de gala y con sus finos aretes
regalo de su más fiel amor.
Las nubes celosas no dejaron
que el Sol la enamorara
y dulcemente, el día se la comió.
YvetteRubenA
Los aretes que le faltan a la luna
los tengo guardados para hacerte
un collar.
Los hallé una mañana en la bruma,
cuando caminaba junto al inmenso mar.
Privilegio, que agradezco al cielo,
Privilegio, que agradezco al cielo,
porque ningún poeta los pudo encontrar;
yo los guardo en un cofre dorado,
son mi única fortuna y te la voy a dar…
Vicentico Valdéz
Muy bello
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