Llovía fuerte y por casualidad,
pasé por tu casa.
Como el mar rojo,
el cielo se partió en dos
y un destello de luz esplendoroso
iluminó mi paso.
Busqué tu figura,
tus manos o aunque sea,
tu aroma…
Y no estabas.
Ya lejos, las nubes densas y grises
volvieron a formar parte del paisaje.
En mi, quedó la sensación
de haberte amado
tan solo, por un instante.
YvetteRubenA
Y a lo lejos, se escucha el lamento de un violín
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